¿Qué es la PSSD?

La PSSD es una afección caracterizada por problemas sexuales que pueden persistir indefinidamente tras la suspensión de los antidepresivos1,2. Además de la disfunción sexual, los pacientes pueden presentar déficits cognitivos, embotamiento emocional, pérdida de la sensibilidad táctil y anhedonia, que afectan gravemente a su funcionamiento diario y a su calidad de vida5,7,8.

Para algunas personas, la PSSD es incapacitante. La PSSD puede deberse a los ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina), a los IRSN (inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina) y a los antidepresivos tricíclicos. La gravedad de los síntomas puede ir desde una alteración leve hasta una disfunción completa. La PSSD puede aparecer tras solo unas pocas dosis3,4 y puede manifestarse durante el tratamiento o al suspenderlo5. El caso documentado más prolongado abarca 23 años6.

Al igual que la discinesia tardía, la PSSD es una afección iatrogénica que produce síntomas persistentes, a veces irreversibles, mucho tiempo después de la suspensión del medicamento. Actualmente no se conoce ninguna cura ni ningún tratamiento1.

Síntomas de la PSSD

Síntomas sexuales3,5,9

  • Entumecimiento genital o disminución de la sensibilidad genital (a veces descrito como una anestesia persistente)
  • Orgasmo sin placer, atenuado o ausente (anorgasmia)
  • Disminución de la lubricación vaginal
  • Disminución o ausencia del deseo sexual y de la respuesta a los estímulos sexuales
  • Disminución de la sensibilidad en otras zonas sexualmente sensibles (como los pezones)
  • Disfunción eréctil
  • Eyaculación precoz o retardada
  • Ausencia de erecciones matutinas
  • Heterogeneidad del tejido eréctil

El entumecimiento genital, también conocido como hipoestesia genital persistente postratamiento (PPTGH, por sus siglas en inglés), es un síntoma principal de la PSSD. Los pacientes suelen describirlo como una sensación similar a la que se experimenta tras recibir un anestésico local, pero que no desaparece después de suspender el medicamento que la desencadenó.

Síntomas no sexuales5,7,8

  • Entumecimiento emocional
  • Afecto aplanado
  • Anhedonia (incapacidad para experimentar placer, alegría, motivación o recompensa)
  • Pérdida de las emociones románticas
  • Pérdida de la capacidad de sentir empatía
  • Deterioro cognitivo (problemas de memoria, niebla mental, dificultades de aprendizaje, afantasía)
  • Problemas sensoriales (alteraciones de la piel, la vista, el gusto y el olfato)

En qué se diferencia la PSSD de la depresión

La disfunción sexual post-ISRS (PSSD) es una afección distinta de la depresión en sí. Si bien la depresión puede disminuir el deseo y el interés sexual, no elimina la capacidad de sensación física ni la sensibilidad genital. La depresión afecta a la motivación y a la implicación emocional con la sexualidad, pero preserva el aparato sensorial subyacente. En cambio, la PSSD implica lo que parecen ser cambios neurológicos que provocan una pérdida completa de la sensación sexual y de la capacidad de respuesta física: una desconexión fundamental entre mente y cuerpo que va más allá de cualquier explicación psicológica.

Muchas personas con PSSD nunca recibieron un diagnóstico de depresión; se les recetaron antidepresivos para el síndrome del intestino irritable (SII), el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), la eyaculación precoz u otras afecciones.

¿Qué tan frecuente es la PSSD?

Las investigaciones sugieren que un número considerable de personas podría experimentar disfunción sexual persistente después de dejar los ISRS o los IRSN. Aunque la disfunción sexual se reconoce desde hace décadas como un efecto principal de estos fármacos, casi ningún estudio realizado hasta la fecha ha evaluado el riesgo de daños persistentes. Por ello, resulta difícil determinar qué tan frecuente es la PSSD.

En el extremo superior de las estimaciones de prevalencia, un estudio de 2024 con miles de antiguos pacientes observó que alrededor del 13 % de quienes habían tomado antidepresivos en el pasado refería entumecimiento genital persistente, frente a aproximadamente el 1 % de las personas que habían usado otros medicamentos psiquiátricos10. Sin embargo, este estudio no midió la duración de los síntomas tras la suspensión del medicamento; por lo tanto, es probable que el número de personas que experimentan este síntoma de forma duradera sea menor.

Otro estudio de 2023 estimó el riesgo de PSSD en 1 de cada 216 pacientes que tomaron antidepresivos serotoninérgicos (incluidos todos los antidepresivos serotoninérgicos)11. Probablemente se trate de una estimación conservadora, ya que el estudio definió la PSSD únicamente como los casos de hombres que siguieron recibiendo una receta de un inhibidor de la PDE-5 (Viagra, Cialis) para la disfunción eréctil (DE) después de suspender los antidepresivos serotoninérgicos. Tampoco tiene en cuenta que algunos hombres con PSSD presentan otros síntomas —como la pérdida completa de la libido— que les impiden mantener actividad sexual independientemente de la DE, ni que muchos hombres con PSSD no buscan tratamiento para la DE.

Los ensayos a corto plazo de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU.) han infranotificado en un orden de magnitud la incidencia real de la disfunción sexual, por no preguntar sobre ella. Está bien establecido que la disfunción sexual se infranotifica, probablemente a causa del estigma, la falta de reconocimiento y los diagnósticos erróneos12.

Debido a la falta de investigación, todavía no sabemos qué tan frecuente es la PSSD. Por lo tanto, dado nuestro limitado conocimiento científico actual, no estamos en condiciones de afirmar si se trata o no de una afección rara.

El estudio Post-SSRI sexual dysfunction: barriers to quantifying incidence and prevalence («Disfunción sexual post-ISRS: obstáculos para cuantificar la incidencia y la prevalencia») pone de manifiesto la importancia de reconocer cómo el escepticismo respecto a esta afección perpetúa un ciclo de desatención. A los pacientes que refieren PSSD con frecuencia no se les toma en serio y sus síntomas se atribuyen a factores psicológicos, lo que conduce a la infranotificación y a la falta de documentación médica. Esto, a su vez, crea obstáculos importantes para la investigación, ya que los estudios se enfrentan a tamaños muestrales reducidos, sesgos de selección y metodologías heterogéneas, lo que alimenta aún más las dudas sobre la legitimidad de la afección. Muchos pacientes, que se sienten invalidados y avergonzados por la naturaleza tan íntima de sus síntomas, dudan en hablar, lo que reduce aún más el conocimiento de la afección y los datos disponibles.

La consiguiente falta de formación sobre la PSSD en la comunidad médica hace que los profesionales desconozcan su existencia, lo que limita tanto la financiación de la investigación como el desarrollo de tratamientos. Mientras este ciclo continúe, la medicina seguirá estancada en la inacción, reforzando su propio escepticismo y asegurando que la evidencia siga siendo escasa.

¿Quién está en riesgo?

La PSSD puede afectar a cualquier persona, independientemente de su edad, sexo u origen étnico. No depende de la dosis y puede aparecer tras unas pocas dosis o tras años de uso3,13. Las personas que antes toleraban estos medicamentos sin problemas también pueden desarrollar PSSD.

La PSSD puede aparecer en cualquier persona que tome uno de los medicamentos asociados, sea cual sea su diagnóstico original. Puede presentarse en personas que tomaron antidepresivos para problemas como el insomnio, el síndrome premenstrual, el dolor crónico, el SII, el síndrome de Tourette, la menopausia, etc., así como para trastornos de salud mental como la depresión y la ansiedad. No es necesario haber tenido antes problemas de salud mental ni disfunción sexual para desarrollar PSSD.

Quienes tomaron antidepresivos antes de la adolescencia o durante ella pueden no reconocer los síntomas por carecer de una experiencia sexual previa de referencia14, y pueden llegar a cuestionarse su identidad sexual o plantearse si son asexuales.

Diagnósticos erróneos

La PSSD está reconocida por las autoridades sanitarias15,16,17,18 y por la literatura médica, pero su conocimiento entre los profesionales sanitarios y el público general sigue siendo escaso. Esto se debe en parte a que la disfunción sexual también puede ser un síntoma de la depresión, y a que los pacientes o los profesionales pueden no relacionar los síntomas persistentes con el uso previo de antidepresivos12.

Lamentablemente, debido al desconocimiento entre los médicos, la PSSD se diagnostica a menudo de forma errónea como depresión u otro trastorno de salud mental. Esto conduce a una infranotificación que hace que parezca rara. Esa supuesta rareza puede reforzar el escepticismo y hacer que los casos se desestimen aún más, lo que a su vez disuade a los pacientes de seguir buscando este diagnóstico diferencial.

Sin embargo, los síntomas característicos de la PSSD (anhedonia orgásmica/anorgasmia y entumecimiento genital/disminución de la sensibilidad) no se explican por la depresión y establecen la PSSD como una afección única, distinta de la depresión o de cualquier trastorno del estado de ánimo.

El término «efectos secundarios» para describir la PSSD puede resultar engañoso, ya que sugiere que los síntomas son temporales, en lugar de un efecto adverso surgido durante el tratamiento que puede persistir indefinidamente. Emplear en su lugar «efecto adverso surgido durante el tratamiento» o «efecto residual» («efecto legado») describe con mayor precisión la afección y también puede ayudar a quienes la padecen a sentir que su experiencia es reconocida.

¿Qué medicamentos pueden causar PSSD?

Todos los medicamentos con propiedades de inhibición de la recaptación de serotonina (IRS) pueden causar PSSD. Entre ellos se encuentran los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), los inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN), algunos antidepresivos tricíclicos (ATC), los antihistamínicos con propiedades IRS y los antibióticos del grupo de las tetraciclinas.

Los ISRS más comunes son la fluoxetina (Prozac), la sertralina (Zoloft), la paroxetina (Paxil), el citalopram (Celexa), la fluvoxamina (Luvox) y el escitalopram (Lexapro).

Entre los IRSN más comunes figuran la venlafaxina (Effexor) y la duloxetina (Cymbalta).

La vortioxetina (Trintellix) se clasifica como modulador serotoninérgico (aunque tiene propiedades IRS).

Entre los antidepresivos tricíclicos con propiedades IRS más comunes se encuentran la imipramina, la nortriptilina, la amitriptilina y la clomipramina. La mirtazapina (un antidepresivo tetracíclico que actúa sobre la serotonina) también ha provocado PSSD7.

Limitaciones del término «PSSD»: lo que el nombre no dice

Cabe señalar que, aunque la disfunción sexual post-ISRS (PSSD) recibió originalmente su nombre por su asociación con los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, la afección se ha notificado con diversas clases de antidepresivos además de los ISRS, como los inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN), y moduladores serotoninérgicos como la vortioxetina, los antidepresivos tricíclicos (ATC) y antidepresivos atípicos como la mirtazapina.

Además, la PSSD puede incluir algo más que síntomas sexuales. Entre los síntomas notificados se encuentran el entumecimiento emocional, el afecto aplanado, la anhedonia, la pérdida de las emociones románticas, el deterioro cognitivo, la niebla mental y otros síntomas.

El nombre PSSD se ha mantenido pese a este perfil de síntomas más amplio, ya que fue el término establecido cuando la afección se reconoció formalmente por primera vez.

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